El Diluvio Universal, la historia de NOE, es una copia

diluvio

Es interesante saber que una historia tan famosa de la biblia, ya era contada en la antigua mesopotamia, ya desde la época de los sumerios.

EL Génesis, nos cuenta la historia de una época en la que Dios, cansado de ver tanta maldad en el mundo, decidió acabar con toda la vida en la tierra, provocando un gran diluvio universal, que mataría a todos los seres vivos de este planeta. Pero vio que un hombre era justo, un tal Noe, a quien encomendó que haga un gran barco, en el que debería embarcar a su familia y a una pareja de cada especie de animal terrestre.

Pues resulta que en 1872 un conservador del museo británico y apasionado asiriólogo George Smith, que se encontraba estudiando una tablilla encontrada en la ciudad de NINIVE (una de las antiguas capitales de Asiria), descubrió un relato muy similar al contenido en la biblia sobre el diluvio universal. Pero aquella tablilla con inscripciones cuneiformes, era más antigua que la biblia, ya que databa del siglo VII A.C. , incluso hoy se conocen otras versiones aún más antiguas, que datan de 1.800 A.C.

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George Smith

Hay que tener en cuenta que la biblia (los primeros libros) fueron escritos en el siglo VI A.C, cuando los judíos vivían en Babilonia.

La tablilla formaba parte de una serie de tablillas, que contaban la historia de un GILGAMESH, de hecho era la tablilla XI, de esta historia.

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Tablilla XI de la Epopeya de Gilgamesh

Esta tablilla y otras, fueron encontradas por Hormuzd Rassam en 1853, que era un arqueólogo, autóctono de Irak, de hecho era de la ciudad de Mosul, aunque no pudo ser reconocido por ello, ni por su gran trabajo, ya que fue desprestigiado en Inglaterra y un inglés se atribuyó el descubrimiento.

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Hormuzd Rassam

¿Pero que cuenta exactamente esta tablilla XI?

Resulta que Gilgamesh, que era rey de URUK según este cuento (aunque hay vestigios de la existencia de un tal Bilgamesh), tras la muerte de su mejor amigo ENKIDU (la historia es mucho más larga, el tema del diluvio es solo uno de los capítulos), va en busca de Utnapishtin que era el sobreviviente del diluvio universal, para que le enseñe la forma en la que podría vivir eternamente.

Utnapishtim, el Noe, de este relato, cuenta cómo el Dios ENLIL, harto del ruido que provocan los humanos, decide acabar con ellos con un gran diluvio, pero la diosa EA, se apiada de Utnapishtim y le aconseja que construya una barca muy grande, en a que pueda entrar el con su familia y muchos animales, tanto salvajes, como domésticos.

Utnapishtim

Una gran lluvia se produjo que inundó todo el mundo, pero Utnapishtim, su familia y los animales se salvaron.

Otra cosa curiosa, es que Utnapishtim, al acabar la lluvia, decide enviar una paloma para ver si había tierra firme en alguna parte, pero esta volvió, luego mandó una golondriana, pero también volvió, finalmente mandó un cuervo, que no volvió, por lo que entendió que había encontrado tierra firme. En la biblia, primero Noe manda un cuervo y luego una paloma.

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Como vemos el cuento es parecidísimo al de Noe.

Se han encontrado otras versiones incluso más antiguas de la Epopeya de Gilgamesh, por lo que se cree, que era una historia muy popular. En algunas de estas versiones Utnapishitim, se llama Ziusudra (en la versión de los Sumerios “la más antigua”), los acadios, en cambio lo llamaban Atrahasis, los babilonios eran los que lo llamaba Utnapishtim.

Para finalizar les dejo la traducción de la tablilla XI de la Epopeya de Gilgamesh

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Utnapishtim y su esposa

Traducción de la Tablilla XI del Poema de Gilgamesh

Gilgamesh le dijo, a Utnapishtim el Lejano: «Cuando te miro, Utnapishtim, tus rasgos no son extraños; incluso como yo eres. Tú no eres extraño; antes bien, como yo eres. ¡Mi corazón te había imaginado como resuelto a batallar, [pero] descansas indolente sobre tu dorso! [Dime], ¿cómo te sumaste a la Asamblea de los dioses, en tu búsqueda de la vida?» Utnapishtim dijo a él, a Gilgamesh:

«Te revelaré, Gilgamesh, una materia oculta (10) y un secreto de los dioses te diré: Suruppak, ciudad que tú conoces [(y) que en las riberas del Éufrates] está situada, esa ciudad era antigua (como lo eran) los dioses de su interior, cuando sus corazones impulsaron a los grandes dioses a suscitar el diluvio. Estaban Anu, su padre, el valiente Enlil, su consejero, Ninurta, su asistente, Ennuge, su irrigador. Ninigiku-Ea también estaba presente con ellos.

(20) Sus palabras repite a la choza de cañas: ¡Choza de cañas, choza de cañas! ¡Pared, pared! ¡Choza de cañas, escucha! ¡Pared, vibra! “Hombre de Suruppak, hijo de Ubar-Tutu, ¡demuele (esta) casa, construye una nave! (Gn 6:14) Renuncia a las posesiones, busca la vida. ¡Desiste de bienes (mundanales) y mantén el alma viva! A bordo de la nave lleva la simiente de todas las cosas vivas. (Gn 6:19-20) El barco que construirás, sus dimensiones habrá que medir. (30) Igual será su amplitud y su longitud. (Gn 6:15) Como el Apsu lo techarás”.

Entendí y dije a Ea, mi señor: “[He aquí], mi señor, lo que así ordenaste tendré a honra ejecutar. [Pero, ¿qué] contestaré a la ciudad, a la gente y a los ancianos?”

Ea abrió su boca para hablar, diciendo a mí, su servidor: “En tal caso les hablarás así: “He sabido que Enlil me es hostil, (40) de modo que no puedo residir en vuestra ciudad, ni poner mi p[ie] en el territorio de Enlil. Por lo tanto, a lo Profundo bajaré, para vivir con mi señor Ea. [Pero sobre] vosotros derramará la abundancia, [los] pájaros [selectos], los más excelentes peces. [La tierra se colmará] de riqueza de cosechas. [Aquel que en el ocaso ordena] las vainas verdes, verterá sobre vosotros una lluvia de trigo”.

Al primer resplandor del alba, la tierra se juntó [a mi alrededor].»

(50-53) (Demasiado fragmentario para ser traducido.)

«Los pequeños [llev]aban brea, al paso que los grandes transportaban [el resto] de lo necesario. Al quinto dia tendí su maderamen. Un acre (entero) era el espacio de su suelo, diez docenas de codos la altura de cada pared, (Gen 6,15) diez docenas de codos cada borde del cuadrado puente. Preparé los contornos (y) lo ensamblé. (60) Lo proveí de seis puentes, dividiéndolo (así) en siete partes. El plano de su piso dividí en nueve partes. Clavé desaguaderos en él. Me procuré pértigas y acopié suministros. Seis (medidas) “sar” de betún eché en el horno. (Gen 6,14)

Tres “sar” de asfalto [también] eché en el interior, tres “sar” de aceite los portadores de cestas transportaron, aparte de un “sar” de aceite que la calafateadura consumió, y los dos “sar” de aceite [que] el barquero estibó. (70) Bueyes maté para la [gente], (Gen 6,21) y sacrifiqué ovejas cada día. Mosto, vino rojo, aceite y vino blanco [di] a los trabajadores [para beber], como si fuera agua del río, para que celebrasen como en el Día del Año Nuevo. A[brí…] ungüento, aplicándo(lo) a mi mano. [Al sépti]mo [día] el barco estuvo completo.

[La botadura] fue ardua, hasta el punto de que hubieron de cambiar las planchas de encima y de debajo, [hasta que] dos tercios de [la estructura entra]ron [en el agua]. (80) [Cuanto tenía] cargué en él: cuanta plata tenía cargué en él; cuanto oro [tenía] cargué en él; cuantos seres vivos tenía [cargué] en él. (Gen 7,7-8) Toda mi familia y parentela hice subir al barco. Las bestias de los campos, las salvajes criaturas de los campos, (Gen 7,13-16) todos los artesanos hice subir a bordo. Samas me había fijado un tiempo: “Cuando aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envíe una lluvia de tizón, ¡sube a bordo y clava la entrada!” Aquel tiempo señalado llegó: Aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envía una lluvia de tizón.

Contemplé la apariencia del tiempo. El tiempo era espantoso de contemplar. Subí al barco y clavé la entrada. Para clavar (todo) el barco, a Puzur-Amurri, el barquero, cedí la estructura con su contenido. Al primer resplandor del alba, una nube negra se alzó del horizonte. (Gn 7:11) En su interior Adad truena, mientras Sullat y Hanis van delante, (100) moviéndose como heraldos sobre colina y llano. Erragal arranca los postes; avanza Ninurta y hace que los diques sigan.

Los Anunnaki levantan las antorchas, encendiendo la tierra con su fulgor. La consternación debida a Adad llega a los cielos, pues volvió en negrura lo que había sido luz. [La vasta] tierra se hizo añicos como [una perola]. Durante un día la tormenta del sur [sopló], acumulando velocidad a medida que bufaba [sumergiendo los montes], (110) atrapando a la [gente] como una batalla. Nadie ve a su prójimo, no puede reconocerse la gente desde el cielo. Los dioses se aterraron del diluvio, y, retrocediendo, ascendieron al cielo de Anu. Los dioses se agazaparon como perros acurrucados contra el muro exterior. Istar gritó como una mujer en sus dolores, la señora de dulce voz de los [dioses] gime:

“Los días antiguos se han trocado, ¡ay!, en arcilla, (Gn 7:23) porque hablé maldad en la Asamblea de los dioses. (120) ¿Cómo pude hablar maldad en la Asamblea de los dioses, ordenando batalla para destrucción de mi gente, (Gn 8:21) cuando yo misma di a luz a mi pueblo? ¡Como el desove de los peces llena el mar!”

Los dioses Anunnaki lloran con ella, los dioses, humildemente, están sentados y lloran, con los labios apretados, […] uno y todos. Seis días y [seis] noches sopla el viento del diluvio, mientras la tormenta del sur barre la tierra. Al llegar al séptimo día, la tormenta del sur (transportadora) del diluvio amainó en la batalla, (130) que había reñido como un ejército. El mar se aquietó, la tempestad se apaciguó, el diluvio cesó. (Gn 8:1-2) Contemplé el tiempo: la calma se había establecido, y toda la humanidad había vuelto a la arcilla. El paisaje era llano como un tejado chato.

Abrí una escotilla y la luz hirió mi rostro. (Gen 8,6) Inclinándome muy bajo, sentéme y lloré, deslizándose las lágrimas por mi cara. Miré en busca de la línea litoral en la extensión del mar: En cada catorce (regiones) emergía una comarca (montañosa).

(140) En el Monte Nisir el barco se detuvo. (Gen 8,4) El Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento, un primer día, un segundo día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Un tercer día, un cuarto día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Un quinto y un sexto (día), el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Al llegar el séptimo día, envié y solté una paloma. La paloma se fue, pero regresó; (Gn 8,8-10) puesto que no había descansadero visible, volvió. Entonces envié y solté una golondrina. (150) La golondrina se fue, pero regresó; puesto que no había descansadero visible, volvió. Después envié y solté un cuervo. (Gn 8,7)

El cuervo se fue y, viendo que las aguas habían disminuido, come, se cierne, grazna y no regresa. Entonces dejé salir (todo) a los cuatro vientos y ofrecí un sacrificio. Vertí una libación en la cima del monte. (Gn 8,19-20) Siete y siete vasijas cultuales preparé, sobre sus trípodes amontoné caña, cedro y mirto. Los dioses olieron el aroma, (Gn 8,21) los dioses olieron el dulce aroma, los dioses se apiñaron como moscas en torno al sacrificante.

Cuando, al fin, la gran diosa llegó, alzó las grandes joyas que Anu había labrado a su antojo: “Dioses, tan cierto como este lapislázuli está en mi cuello, no olvidaré; recordaré estos días, sin jamás olvidarlos. Vengan los dioses a la ofrenda; (pero) no acuda Enlil a la ofrenda, porque, sin razón, causó el diluvio y a mi pueblo condenó a la destrucción.”

(170) Cuando finalmente llegó Enlil, y vio el barco, Enlil montó en cólera, le invadió la ira contra los dioses Igigi: “¿Escapó algún alma viva? ¡Ningún hombre debía sobrevivir a la destrucción!”

Ninurta abrió la boca para hablar, diciendo al valiente Enlil: “¿Quién, salvo Ea, puede maquinar proyectos? Sólo Ea conoce todo.”

Ea abrió la boca para hablar, diciendo al valiente Enlil: “Tú, el más sabio de los dioses, tú, héroe, ¿cómo pudiste, irrazonablemente, causar el diluvio? (180) ¡Al pecador impón sus pecados, al transgresor impón su transgresión! ¡Sin embargo), sé benévolo para que no sea cercenado! ¡Sé paciente para que no sea des[plazado]! En lugar de traer tú el diluvio, (Ez 14,13-21) ¡ojalá un león hubiera surgido para disminuir la humanidad! En lugar de traer tú el diluvio, ¡ojalá un lobo hubiera surgido para disminuir la humanidad! En lugar de traer tú el diluvio, ¡ojalá un hambre hubiera surgido para m[enguar] la humanidad! En lugar de traer tú el diluvio, ¡ojalá una pestilencia hubiera surgido para he[rir] a la humanidad! No fui yo quien reveló el secreto de los grandes dioses. Dejé que Atrahasis viese un sueño, y percibió el secreto de los dioses. ¡Reflexiona ahora en lo que le atañe!”

A esto Enlil subió a bordo del barco. (190) Cogiéndome de la mano, me subió a bordo. Subió mi mujer a bordo e hizo que se arrodillara a mi lado. De pie entre nosotros, tocó nuestras frentes para bendecirnos:

“Hasta ahora Utnapishtim fue tan sólo humano. En adelante Utnapishtim y su mujer serán como nosotros dioses. ¡Utnapishtim residirá lejos, en la boca de los ríos!”

Así me cogieron y me hicieron residir lejos, en la boca de los ríos. Pero ahora, ¿quién por ti convocará los dioses a la Asamblea, para que encuentres la vida que buscas? ¡Ea!, no concilies el sueño durante siete días y siete noches.»

(200) Mientras allí se sienta sobre sus nalgas, el sueño le aventa como el torbellino. Utnapishtim dice a ella, a su esposa: «¡Contempla a este héroe que busca la vida! El sueño le envuelve como una niebla.»

Su esposa dice a él, a Utnapishtim el Lejano: «Tócale para que el hombre despierte, para que regrese salvo por el camino que le trajo, para que por la puerta que salió pueda regresar a su país.»

Utnapishtim dice a ella, a su esposa: «Puesto que engañar es humano, él procurará engañarte. (Gn 8,21) Anda, prepara obleas para él, pon(las) junto a su cabeza, y señala en la pared los días que duerme.»

Elaboró para él obleas, púso(las) junto a su cabeza, y señaló en la pared los días que dormía. La primera oblea se ha secado, la segunda se estropeó, la tercera está húmeda, la superficie de la cuarta blanquea, la quinta se cubre de moho, la sexta (aún) conserva su color reciente; la séptima, en cuanto le tocó, despertóse el hombre.

Gilgamesh dijo a él, a Utnapisthim el Lejano: (220) «¡Apenas el sueño me ha invadido, cuando me tocas y me despiertas!»

Utnapishtim [dice a él], a Gilgamesh: «[Vamos], Gilgamesh, cuenta tus obleas, [que los días que dormiste] sean conocidos de ti: Tu [primera] oblea se ha secado, [la segunda se] estropeó, la tercera está húmeda, la superficie de la cuarta blanquea, [la quinta] se cubre de moho, la sexta (aún) conserva su color reciente; [la séptima], en este instante te despertaste.»

Gilgamesh dijo a él, a Utnapishtim el Lejano: (230) «[¿Qué] haré, Utnapishtim; adónde iré, [ahora] que el Despojador hace presa en mis [miembros]? En mi alcoba acecha la muerte, ¡y doquiera que pon[go mi pie] está la muerte!»

Utnapishtim [dice a él], a Urshanabi, el barquero: «Urshanabi, ¡así el desembarcadero [no tenga contento en ti], así el lugar de travesía a ti renuncie! ¡A aquel que vaga en su playa, niégale su playa! Al hombre que trajiste (aquí), cuyo cuerpo está cubierto de suciedad, la gracia de cuyos miembros pieles desfiguraron, lleva, Urshanabi, y condúcele al lugar del baño. (240) Que se libre de su suciedad con agua limpia como la nieve, que se despoje de sus pieles y el mar (las) arrastre, que la belleza de su cuerpo se pueda ver. Haz que renueve la banda de su cabeza, deja que se ponga un manto para vestir su desnudez, que llegue a su ciudad, que concluya su viaje. ¡Así (su) manto no tenga color de moho, siendo totalmente nuevo!»

Urshanabi le llevó y condujo al lugar del baño. Se lavó la suciedad con agua limpia como la nieve. Se despojó de sus pieles, el mar (las) arrastró, Para que la belleza de su cuerpo se viese. (250) Renovó [la banda] que ceñía su cabeza, se puso un manto para vestir su desnudez, para que lle[gase a su ciudad], para que concluyese su viaje. [El manto no tenía color de moho], siendo [totalmente] nuevo.

Gilgamesh y Urshanabi subieron a la barca, [Lanza]ron la barca a las olas (y) zarparon.

Su esposa dice a él, a Utnapishtim el Lejano: «Gilgamesh vino aquí, penando y esforzándose. (260) ¿Qué (le) entregarás para que regrese a su tierra?» A aquello, él, Gilgamesh, levantó (su) pértiga, para acercar la barca a la playa.

Utnapishtim [dice] a él, [a] Gilgamesh: «Gilgamesh, viniste aquí, penando y esforzándote, ¿qué te entregaré para que regreses a tu tierra? Revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, Y [un secreto de los dioses] te diré: Esta planta, como el cambrón es [su…]. Sus espinas pin[charán tus manos] como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, [tú hallarás nueva vida].»

En cuanto Gilgamesh oyó esto, abrió la ca[ñería], ató piedras pesadas [a sus pies]. Le bajaron a lo profundo [y vio la planta]. Cogió la planta, aunque pi[nchó sus manos]. Cortó las piedras pesadas [de sus pies]. El [m]ar le lanzó a la orilla.

«Urshanabi, esta planta es una planta aparte, por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida. (280) La llevaré a la amurallada Uruk, haré […] comer la planta… Su nombre será “El Hombre se hace Joven en la Senectud”. Yo mismo (la) comeré y así volveré al estado de mi juventud.»

Después de veinte leguas comieron un bocado, después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua. Una serpiente olfateó la fragancia de la planta; salió [del agua] y arrebató la planta. Al retirarse mudó de piel.

(290) A esto Gilgamesh se sienta y llora, las lágrimas se deslizan por su cara. [Cogió la mano] de Urshanabi, el barquero:

«¿[Para] quién, Urshanabi, mis manos trabajaron? ¿Por quién se gasta la sangre de mi corazón? No obtuve una merced para mí. ¡Para el león de tierra logré una merced! ¡Y la marea la llevará a veinte leguas de distancia! Cuando abrí la cañería y […] el año, hallé lo que se había puesto como señal para mí: ¡Me retiraré, (300) y dejaré la barca en la orilla!»

Después de veinte leguas comieron un bocado, después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Cuando llegaron a la amurallada Uruk, Gilgamesh dijo a él, a Urshanabi, el barquero:

«Anda, Urshanabi, ve a las almenas de Uruk. Inspecciona la terraza, examina sus ladrillos, ¡Si su obra no es de ladrillo quemado, y si los Siete Sabios no echaron sus cimientos! Un “sar” es ciudad, un “sar” huertos, un “sar” tierra marginal; (además) el recinto del Templo de Istar. Tres “sar” y el recinto incluida Uruk.»

7 comentarios sobre “El Diluvio Universal, la historia de NOE, es una copia

  1. Cito:
    “Hay que tener en cuenta que la biblia (los primeros libros) fueron escritos en el siglo VI A.C, cuando los judíos vivían en Babilonia.”
    ¿Hablas de la época del profeta Daniel? Lo cierto es que los primeros libros fueron escritos mucho antes, por Moisés, alrededor del 1500 a.C.
    Al margen de que el artículo es interesante… Hay que contrastar mejor esta clase de afirmaciones.

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  2. Aún digo más.
    Dada la naturaleza del relato, en el que se asume la práctica extinción de la humanidad, y ya que los hechos se escriben muchos años más tarde de cuando este sucede, hay que entender que a pesar de sus variaciones, ningún relato es copia de otro, sino que son adaptaciones de un mismo hecho.
    Esto siempre en el supuesto de que realmente ocurriera.
    Otra cosa que nos deberíamos plantear es, cómo puede ser que otras civilizaciones que supuestamente no tuvieron contacto entre sí hagan referencia a la misma historia.
    La única explicación sería que antes de que se expandieran los habitantes ya existía esa historia y se la llevaron allá donde fueran, cosa que parecería harto improbable ya que debería haber sucedido en una etapa extremadamente temprana según la evolución, haberse transmitido oralmente durante generaciones hasta que quedan por escrito en dichas civilizaciones.

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